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Te estás cuidando tanto que no te dejas vivir

Cómic editorial: Te estás cuidando tanto que no te dejas vivir

Hola, ¿cómo están? Espero que esta semana les haya dejado al menos un rato tranquilo, aunque sea ese momento raro en que uno se sienta con el celular, dice que va a descansar cinco minutos y reaparece media hora después viendo cómo alguien organiza cables por colores 😅. Hay días en que llegamos cansados, con la cabeza llena, y lo único que queremos es que nadie nos pida nada más.

Pasaba por aquí porque estos días me quedó dando vueltas una costumbre que tenemos muchos: cuidarnos tanto que terminamos viviendo con el freno de mano puesto. No mandamos el mensaje hasta estar seguros de no quedar como intensos. No empezamos el proyecto hasta sentirnos preparados. No decimos que sí a algo bueno porque, bueno, ¿y si sale mal? Entonces dejamos todo guardado en la caja de “cuando tenga más confianza”, junto a la ropa que compramos para una vida que todavía no empezamos.

Y ojo, ser prudente no es malo. No se trata de salir corriendo a tomar decisiones como quien compra una licuadora a las dos de la mañana porque estaba en oferta. Se trata de notar cuándo la prudencia se convirtió en escondite. Porque hay una diferencia entre pensar antes de actuar y usar el pensamiento como sofá: cómodo, conocido y perfecto para no moverse nunca.

El miedo no puede ser quien organice tu vida

Jesús dijo en Mateo 16:25: “El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí, la hallará”. No está diciendo que tires tu vida por la ventana ni que busques problemas por deporte. Está diciendo algo más incómodo: si tu gran misión es protegerte de toda decepción, de todo rechazo y de todo riesgo, vas a terminar perdiendo justo la vida que querías conservar.

Queremos una vida con amigos, propósito, amor, trabajo que valga la pena y fe de verdad. Pero también queremos que nada duela, que nadie nos decepcione y que cada paso venga con garantía de fábrica. Mala noticia: eso no existe. La vida no trae un botón que diga “probar sin compromiso”. Y si lo trajera, seguro nosotros lo apretaríamos hasta gastarlo.

Las pequeñas formas de no vivir

A veces no parece miedo. Parece estar ocupado. Dices que quieres aprender algo, pero llevas tres semanas comparando cursos como si fueras a elegir al próximo presidente. Dices que quieres hablar con esa persona, pero primero revisas si vio tus historias, si cambió su foto, si Mercurio está raro y si el universo dejó una señal en una playlist. Hermano, quizá no necesitas otra señal. Quizá necesitas mandar “hola”.

También pasa con lo importante: no te comprometes con una iglesia porque la gente puede fallar; no sirves porque tal vez no te valoren; no empiezas a ordenar tu vida porque podrías volver a caer. Entonces te quedas al borde, mirando. Muy seguro, muy protegido, muy solo. Como quien no entra a la piscina porque el agua está fría y termina sudando sentado al sol 🫠.

No todo lo que te protege te está cuidando. A veces solo te está dejando quieto.

Da el paso que puedes dar hoy

Seguir a Dios no elimina el riesgo. No te promete que nadie te va a herir, que cada idea saldrá bien o que siempre sabrás qué hacer. Lo que sí cambia es quién decide. Ya no tiene que decidir el miedo. Puedes orar, pensar, pedir consejo y aun así avanzar. Puedes llamar. Puedes pedir perdón. Puedes enviar esa propuesta. Puedes volver a intentarlo aunque la última vez haya salido como una presentación de grupo donde nadie hizo su parte.

Tal vez el paso de hoy no es enorme. Tal vez es dejar de decir “algún día” y abrir el documento. Es escribirle a ese amigo. Es aparecer otra vez en el lugar del que te alejaste. Es decirle a Dios la verdad, sin discurso bonito: “Tengo miedo, pero no quiero que esto mande sobre mí”. Eso ya es una forma de vivir distinto.

No necesitas sentirte invencible para dejar de esconderte. Necesitas recordar que tu vida no está sostenida solo por tu capacidad de evitar golpes. Dios los bendiga. Que hoy puedan dar ese siguiente paso pequeño con la certeza de que Dios está presente, da dirección en medio de la duda y fuerzas para no quedarse quietos 🙏.

CeroTibio.

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